De Maggie Gyllenhaal –guionista y directora nominada al Óscar por La hija oscura (The Lost Daughter)– y protagonizada por la actriz nominada al Óscar Jessie Buckley y el ganador del Óscar Christian Bale, llega ¡LA NOVIA! Una versión audaz e iconoclasta de una de las historias más fascinantes del mundo.
‘Frank’ (Bale) es un solitario que viaja al Chicago de los años 30 para pedir a la científica visionaria Dra. Euphronious (Annette Bening, cinco veces nominada al Óscar), la creación de una compañera de vida. Entre los dos reviven a una joven quien fue asesinada y es así como nace La novia (Buckley). Lo que sigue después supera lo que ambos imaginaban: ¡Asesinatos! ¡Posesión! ¡Un movimiento cultural radical! ¡Y amantes que viven fuera de la ley en un romance enloquecido y explosivo!
La película tiene como protagonistas a Buckley, Bale y Peter Sarsgaard, junto a Bening, el nominado al Óscar Jake Gyllenhaal y la ganadora del Óscar Penélope Cruz. Maggie Gyllenhaal dirige a partir de un guion que ella misma escribió y produce junto a la nominada al Óscar Emma Tillinger Koskoff, Talia Kleinhendler y Osnat Handelsman Keren. Los productores ejecutivos son Carla Raij, David Webb y Courtney Kivowitz.
Gyllenhaal cuenta con el apoyo detrás de la cámara de un equipo de artistas del cine multipremiados, entre los que se encuentran el director de fotografía Lawrence Sher, la diseñadora de producción Karen Murphy, el editor Dylan Tichenor, el supervisor musical Randall Poster, la compositora Hildur Guðnadóttir y la diseñadora de vestuario Sandy Powell.
Warner Bros. Pictures presenta ¡LA NOVIA!, una película de Maggie Gyllenhaal y una producción de First Love Films / In The Current Company. Warner Bros. Pictures hará la distribución del filme en todo el mundo, con estreno solo en cines y en pantallas IMAX® a partir del 5 de marzo de 2026.
En conversación con la GUIONISTA, DIRECTORA Y PRODUCTORA MAGGIE GYLLENHAAL
La chispa de una idea
Maggie Gyllenhaal: Estaba en búsqueda de una nueva historia. Vi un tatuaje de la novia de Frankenstein en una fiesta y pensé: “Hay algo en este personaje que ha cautivado a nuestra cultura”. Entonces, vi la película por primera vez, porque nunca la había visto, y me pareció muy interesante que ella no figurara realmente en la historia. Diría que Elsa Lanchester causa un gran impacto. Lo que quiero decir es que solo aparece durante tres minutos, pero, de alguna manera, ha conquistado la cultura. Pero, para ser sincera, no habla. No dice nada. No tiene oportunidad de expresarse. Me pareció un enigma interesante. Es comprensible que este tipo se sienta tan desolado y busque una pareja. Pero, entonces, cualquiera servirá su propósito y regresa a la vida a alguien que no tiene ninguna agencia (capacidad de decisión). Entonces, ¿qué pasa si tomas ese mismo formato, esa misma historia, pero le das a ella una gran capacidad de decisión, y le das una enorme necesidad e inteligencia, y sensibilidad, y vulnerabilidad, y poder? ¿Qué pasa entonces? Me pareció un enigma que digno de resolver.
El encanto de Frankenstein
Maggie Gyllenhaal: Esta es la historia de la novia de Frankenstein y, en última instancia, como queda claro por el título, es la historia de La Novia. Pero es una historia diferente. Lo que quiero decir sobre Frankenstein y la razón por la que Frankenstein, Mary Shelley y la idea me resultaron tan interesantes es porque tengo interés en la monstruosidad, lo monstruoso. Me interesa la monstruosidad que veo fuera de mí y que, en este momento, creo que está verdaderamente viva y presente en todas partes. También me interesa la monstruosidad que veo en mí misma. Y en aquel momento me interesó, especialmente, eso. Me pregunté: “¿Qué es esta cosa aterradora que, personalmente, creo que está en todos nosotros?”. Y Frankenstein es una forma de pensar y comprender eso. Porque en el libro, Frankenstein es, en mi opinión, un monstruo con el que puedes empatizar y que te permite, tal vez, mirar al monstruo que hay dentro de ti. Pero [esta historia] no es eso. Ese es el punto de partida, pero mi película es realmente una historia diferente.
Jessie Buckley
Maggie Gyllenhaal: Había trabajado con Jessie en La hija oscura, la primera película que dirigí. Su trabajo es verdaderamente brillante en ese filme, me encantó y creo que cuando trabajamos juntas, las dos supimos que, de verdad, éramos almas gemelas. Una de las cosas que más me gustan de ser directora es descifrar qué lenguaje hay que utilizar con cada actor. Sin embargo, con Jessie, simplemente le hablé como me hablo a mí misma. Fue completamente puro. Entonces, debí contenerme y evitar escribir este papel para ella, porque pensé que, si lo hacía, tal vez limitaría lo que podría ser. Simplemente intenté no pensar en nadie ni imaginar nada. Luego, lo escribí y pensé: “OK, solo puede ser Jessie”. Y sigo sin saber quién más podría haber interpretado este papel. Me parece que tiene que ver con su sabiduría al entender que cada ser humano contiene todo el espectro de emociones: lo fiero y poderoso, y justo a un lado de eso, la vulnerabilidad más profunda. También la inteligencia, lo completamente irracional, lo sexy y, a veces, incluso lo feo. Todo eso, en conjunto, es lo que conforma a una persona. Y creo que lo extraordinario de ella como actriz es que realmente permite que todos esos matices formen parte del trabajo. Y gracias a eso, pienso que muchísimas personas pueden identificarse con lo que hace. Y La Novia, el papel que yo le estaba pidiendo que interpretara, necesita todo eso para funcionar.
Christian Bale
Maggie Gyllenhaal: Voy a ir un poco hacia atrás. Él y Jessie tenían una conexión tan real, profunda y especial. Eso es algo que no puedes anticipar, salvo porque –en mi opinión– hay muchos actores muy buenos, y pienso que hay un puñado diminuto que son verdaderamente brillantes, y ellos dos son actores brillantes. Parte de la habilidad de un actor brillante consiste en poder acercarse a alguien y entregarle el corazón. Y Christian… a ver, yo simplemente soñé en grande. Pensé: “Está bien, escribí este papel. Voy a pedirle a quien yo quiera. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Que te digan que no. ¿Puedo tolerar que me digan que no? Sí, puedo.” Así que dejé que mi mente divagara: ¿quién es mi Frankenstein? En cierto sentido, retomé mucho del libro, porque Frank en la novela siente muchísimo, es muy vulnerable, está lleno de necesidad y de hambre, y también es muy inteligente. Quiero decir, el Frankenstein del libro se queda en un granero escuchando a la gente y aprende francés. Eso no es fácil. Necesitaba a alguien con todas esas características y que, además, fuera fuerte. Hace cosas muy jodidas, este monstruo, como hacen los monstruos. Y, como yo diría, como todos hacemos. Necesitaba a alguien capaz de sostener todo eso y de encarnar lo monstruoso de una manera que nos permita mirarlo y decir: “Sí, yo no le reviento la cabeza a la gente, pero hay partes de mí que tienen ese nivel de rabia.”
La muerte en la vida
Maggie Gyllenhaal: Jessie interpreta primero a Ida, la mujer que finalmente es asesinada. Y de su muerte surge La Novia. El propósito del frío comienzo, de ver cómo matan a esta mujer... es decir: “Vamos a ver morir a esta mujer. Alguien tiene que morir para volver a la vida y convertirse en La Novia, y será ella”. Y creo que, a pesar de que solo vemos a Ida durante menos de diez minutos, es alguien que se ha mantenido callada durante la mayor parte de su vida, que no ha sido capaz de decir lo que sabía que era verdad y, al final, eso la mata. Y La Novia no es así. La Novia es una superheroína en cuanto a decir la verdad.
¿Quién es Ida?
Maggie Gyllenhaal: Ida es alguien que, al principio de la película, está medio dormida, medio muerta, soportando todo tipo de cosas horribles. Se ríe de los chistes, se come la ostra, se lo traga todo. Y luego deja de hacerlo. Dice la verdad absoluta de una manera muy peligrosa y eso la destruye. Y esa es la persona que luego regresa como La Novia, con toda esa historia, con toda esa necesidad. Cuando La Novia regresa y empieza a decir la verdad, es más grande que la vida misma. Es icónica. Ha renacido de entre los muertos. Es un monstruo. Es sobrehumana. Es superpoderosa. Su forma de decir la verdad está respaldada por todo eso. Y ella inicia un movimiento. Se convierte en… no sé si “justiciera” es la palabra adecuada, pero se convierte en una radical defensora de la verdad. Y eso es peligroso.
El poder de decir ‘no’
Maggie Gyllenhaal: Es, absolutamente, una parte fundamental de La Novia, esa frase: Preferiría no hacerlo. Vuelve una y otra vez a lo largo de toda la película. Solo puedo hablar por mí y por lo que veo en el mundo, pero decir no –incluso “yo preferiría no hacerlo”, incluso de esa manera tan suave, generosa y reflexiva– es muy difícil. Y creo que puede ser –de nuevo, no quiero simplificar o ser reductiva, ni hablar por todo el mundo– quizá particularmente difícil para las mujeres, y poco habitual. Pero olvidemos eso por un momento. ¿Qué tan difícil es nadar contra corriente y decir: “No”? No voy a hacer las cosas del mismo modo, con el mismo lenguaje, como si siempre se hubieran hecho así. En realidad, voy a decir, con suavidad y conciencia: “Preferiría no hacerlo”. Yo misma lo he intentado, simplemente decir esas palabras en mi vida, y es intenso. Lo es. Inténtalo. Es intenso. Y la gente responde a esa intensidad de maneras muy distintas. Y en el caso de La Novia, alguien la regresa a la vida –sin que nadie le haya preguntado– para ser la amante de Frank. Le mienten. La empujan a esa situación sin puntos de referencia, sin contexto y, ciertamente, sin agencia. Ese es su primer acto de rebelión. Y no es que esté diciendo “no”. No lo hace. Lo que ella dice es: “Eso no funciona para mí. Preferiría no hacerlo”. Y esa frase le funciona a lo largo de toda la película y, al final, también les funciona a otras personas. Me encanta. De verdad, inténtalo. Intenta decirlo en el mundo: es intenso.
Los tropos como anclas
Maggie Gyllenhaal: Sé que hay muchas cosas nuevas en esta película. Y también sé que hay muchos otros elementos en esta película que van a un ritmo diferente, inusual, mezclado con tropos clásicos de Hollywood. Entonces, ver a algunos malos de verdad en el intento de hacerle la vida imposible a nuestro monstruo, nuestro héroe-monstruo, y ver que él hace todo lo que está en su poder por ser bueno… para, luego, darles una paliza, es un tropo. Es algo clásico. Estamos rozando la línea de algo que nunca has visto antes, o tal vez sí, pero en una expresión más inusual. Y, justo a un lado, hay algo que sabes exactamente cómo ver. “Aquí es donde nuestro héroe derrota a los malos. Y yo estoy tanto de su lado, como no a su favor”. Lo sabemos y sabemos qué hacer con eso. Espero que, a lo largo de toda la película, eso sea lo que ofrezco. Algo nuevo. Algo en un lenguaje diferente. Algo que nunca has visto antes, pero también algo que ya has visto. Así que, agárrate de donde puedas y, con suerte, eso te hará sentir lo suficientemente cómodo como para acompañarme a donde es inusual y diferente.
Hasta luego, historia de amor.
Maggie Gyllenhaal: Creo que cuando Frank y la Dra. Euphronious devuelven la vida a La Novia, se establece una conexión inmediata entre Frank y La Novia. Pero, casi inmediatamente, él le miente. Le dice: “Eras mi prometida. Estábamos destinados a casarnos”. Le miente y se inventa un nombre. Se inventa una historia. Y esa es una forma bastante difícil de comenzar una relación. Al mismo tiempo, es algo con lo que creo que mucha, mucha gente puede identificarse. Creo que Frank le miente porque no cree que ella se quede con él si le dice la verdad. Creo que esa es, con frecuencia, la razón por la que las personas se mienten entre sí. Y, a menudo, la razón por la que las personas mienten a las personas que aman. Pero esa información la confunde verdaderamente. Mentir a alguien los devasta, y si mientes sobre una cosa, podrías mentir sobre cualquier otra. Esa es la base de su relación. Pero, a pesar de eso, hay intermitencias de la conexión entre estas dos personas durante toda la película. Y es real y profunda. Y creo que La Novia no tiene nada más de qué sostenerse. No sabe su nombre. No sabe dónde vive. No tiene memoria. Básicamente, durante gran parte de la película no tiene más remedio que seguir con esta ficción. Y entonces, como en todas las relaciones que van a funcionar –y creo que en todas las buenas historias– llega un momento en el que la mentira ya no funciona y la verdad debe salir a relucir. O sale a la luz la verdad o todo se desmorona. Creo que su relación es ambas cosas, una tragedia totalmente clásica y, en última instancia, quizá no lo sea. Pero amo esto que él dice: “Es tu mente lo que amo”. Eso es sexy.
Sorpresas
Maggie Gyllenhaal: Como soy actriz y tengo mucha experiencia de estar al otro lado de esta situación, no quiero que un director haya imaginado mi interpretación antes de llegar al set y, luego, intente hacer que quepa en esa caja, que es una experiencia que ha tenido cualquier actor y que acaba con la vida de las cosas. Por lo que, cuando empezamos, debimos asegurarnos de que todos estábamos alineados en la misma página de lo que finalmente tenía que ser la interpretación; estar seguros de que todos caminábamos por la misma cuerda floja con un grado de dificultad considerable. Dicho esto, ellos me sorprendieron en todo momento. Me sorprendieron cien veces al día. Y entonces, mi trabajo es, dentro de esa electricidad viva que es la interpretación que ellos hacen, simplemente darles un empujoncito y modularlos. “Oh, eso te ha desequilibrado un poco… volvamos a colocarte sobre la cuerda floja. Te sostengo”. Para poder trabajar de esa manera, inevitablemente van a surgir muchísimas cosas que te sorprenden. Jessie y yo nos conocemos tan bien que a veces yo le gritaba cosas directamente. Por lo general, me encanta susurrarle algo al oído a un actor y que nadie más se entere. Pero Jessie y yo a veces sentíamos que estábamos dentro de un sueño febril, y yo simplemente le gritaba cosas y ella las absorbía y seguía adelante. En algún momento Christian me preguntó: “¿A mí también me vas a gritar?” Y entonces, sí, a veces lo hice.
Configurar monstruos
Maggie Gyllenhaal: Con Frank, siempre tuve en mente que sí, es un monstruo, y sí, da miedo. Quiero decir, si vieras a alguien con esas grapas en la cabeza y el cuello, la nariz rota y todas esas cicatrices en la cara, sería doloroso pensar en cómo le pasó eso. Probablemente, sería muy alienante para esa persona vivir en el mundo. Pero yo no lo vislumbraba como un monstruo de dibujos animados. No lo concebía como si llevara una máscara. Mi visión fue como un ser real. Y no fue así al principio, durante la etapa de desarrollo, por lo que seguí insistiendo. “¿Por qué tiene esta cicatriz? ¿Por qué tiene esa otra?”. Empezamos a crear los tatuajes. “¿De dónde vienen?”. El Dr. Frankenstein estaba marcando cosas en números romanos. Le faltaba un trozo de oreja. “¿Por qué? Se peleó”. Al principio no se pensó en todos los detalles concretos de cómo se formó su aspecto. Nos llevó un tiempo desglosarlo hasta que encontramos algo real y plausible. Y me parece que lo conseguimos. Verdaderamente, no noto el maquillaje en absoluto. Lo amo. Imaginar a La Novia fue mucho más sencillo. Me interesaba mucho lo qué pasaría con el escurrimiento de esa sustancia negra por la revitalización y cómo marcaría su cara y sus labios. Estaba en el guion, pero no tenía una imagen de ello hasta que [la diseñadora de maquillaje y prótesis] Nadia Stacey, Jessie y yo empezamos a trabajar juntas. Amo que sus pestañas, cejas y cabello se vuelvan blancos. Me encanta el guiño a la novia de Frankenstein de los años 30, la ondulación. Nos costó trabajo, pero siempre fluyó en la misma dirección en la que acabamos.
La lección del vestido anaranjado
Maggie Gyllenhaal: Frankenstein y la novia de Frankenstein viven en un mundo de iconografía. Por eso, casi quieres que lleven un solo vestuario; y eso también se aplica a algunos de los otros personajes, aunque no funciona por completo para todos. Recuerdo que dije que el vestido era demasiado naranja, y [la diseñadora de vestuario] Sandy [Powell] me respondió: “No, no lo es”. Y yo le dije: “Para mí, es demasiado anaranjado”. Y ella me contestó: “Te equivocas”. Y eso me preocupó mucho. Yo quería que fuera anaranjado, lo amaba así, pero quizá un poco más percudido, tal vez un poco más rosado, podría ser un poco más marrón. Y tuve un sueño y pensé: “Escúchala. Es una maldita experta. Es una genio. Aprovecha ese don y escúchala”. Y lo hice. Probé cómo se veía el vestido anaranjado encendido durante la noche –tres cuartas partes de nuestra película suceden de noche– y pensé: “Ah, esta mujer es una genio. Es una genio”. Gracias, Sandy Powell. Entonces, es una forma interesante de expresar lo que es dirigir un filme: hay cosas en las que yo sé que algo no va bien e insisto, y en otras ocasiones se trata de reconocer que alguien entiende algunas cosas mejor que tú. Hay una línea muy delgada entre saber cuándo alguien se ha pasado de la raya y es necesario regresarle al camino, o cuándo se requiere ir más allá. O decirle al director de fotografía Larry Sher: “Quiero rodar esto con un objetivo súper, súper, súper largo de quinientos milímetros”. Y él dice: “Eso es una locura”, a lo que respondo: “Probemos”. Y después hablamos acerca de saber cuándo la otra persona tiene razón. Y lo mismo con Dylan [Tichenor], el editor. Vi la versión IMAX y pensé que había algunos momentos en los que habría reposicionado un poco, y me pregunté si debía seguir modificándola. Y él me dijo: “No, déjalo ya”. Y como confío en él, lo hice. Es un placer trabajar con gente como Sandy, Larry, la diseñadora de producción Karen Murphy y Dylan, que son brillantes, me impulsan y son en quienes puedes confiar plenamente.
Diseñadora de producción Karen Murphy
Maggie Gyllenhaal: Karen es una colaboradora estupenda para mí porque –y esto no siempre es lo que hace que alguien sea un buen colaborador, pero– Karen y yo tenemos gustos muy similares. Lo que yo encuentro hermoso, ella también lo encuentra hermoso. Confiío plenamente en Karen. Y eso fue importante porque hay muchos efectos visuales en la película y, frecuentemente, los VFX se hacen con un gusto distinto al mío. Pueden parecer demasiado extremos o falsos, lo cual no me gusta. Fue muy importante contar con Karen para aterrizarlos. Ella entendió lo que yo buscaba: que fuera 1936, pero también 1981, y también el presente. Lo entendió perfectamente. Me inspiró muchísimo. Ella también es muy ingeniosa y recursiva. Me gusta trabajar de tal manera que no haya tantas complicaciones. No quiero malgastar recursos. Si podemos utilizar solo una esquina de una habitación y prometemos que solo filmaremos en una dirección, ella es totalmente capaz de trabajar así. Y también se adapta a otras condiciones, cuando se trata de algo más grande. Creo que el laboratorio de la Dra. Euphronious es precioso, específico e interesante. Y no quiero simplificarlo en exceso, pero, siento que en el diseño de Karen hay algo muy femenino a lo que me siento atraída.
IMAX
Maggie Gyllenhaal: Cuando Warner Bros. decidió hacer la película, vinieron a verme y me preguntaron si consideraría rodar en IMAX. Y yo ni siquiera sabía lo que eso significaba. Me preguntaron si iría a la sede de IMAX para informarme al respecto, y así lo hice. Me parece que, al acercarme como una auténtica principiante, sin saber mucho sobre la historia de IMAX en el cine, mi forma de imaginarlo y verlo fue inusual. Larry [el director de fotografía, Lawrence Sher] y yo empezamos a pensar en el hecho de que rodábamos de forma anamórfica, lo que, básicamente, significa que no tenemos ningún margen de maniobra con respecto a nuestra relación de aspecto de 2.39. Por lo tanto, si quisieramos crecer verticalmente –que es el formato que ofrece IMAX, 1.90, y 1.43 en algunos cines especiales– tendríamos que elegir con anticipación las locaciones donde filmaríamos esféricamente. Eso significaba que tendríamos que decidir, de antemano, la lógica detrás de dónde creceríamos. En lugar de crecer solamente para establecer una construcción de mundos aumentada o de secuencias de acción, decidimos crecer cuando hacía sentido emocionalmente y cuando entrábamos en aspectos de la película que eran surrealistas o mágicos. Estar en un cine IMAX y crecer de repente la imagen cuando una persona muerta, salvaje y mágica te habla… lo sientes en el pecho. También lo sientes durante una persecución en coche. Cuando lo mostré al responsable de IMAX, me dijo que nunca había visto utilizar el IMAX de esta manera, y me sentí muy orgullosa. Larry, Dylan [Tichenor, el editor] y yo creamos juntos algo nuevo. Me encanta en IMAX. También lo amo en pantalla panorámica, pero hay algo en el formato IMAX que una película sobre magia que se siente mágico.
La música
Maggie Gyllenhaal: Fue difícil encontrar el tono adecuado para la música de esta película, porque tenía que ser ambas cosas: punk, verdaderamente punk; no como género musical, sino como sentimiento y, también, romántica. Profundamente romántica y emotiva. Debía ser todo eso. También fue nuestro deber el tomarnos muy en serio a estos monstruos, estos monstruos icónicos. No es una parodia. Fue realmente difícil dar con el tono adecuado para la música. Y, de hecho, descubrí que, con mis dos películas, se me dificulta pensar en la música antes de tener un montaje realmente sólido; algo que no es así para todo el mundo. Sé que hay compositores que empiezan a trabajar mientras el rodaje sucede. Amaría que sucediera así conmigo, pero yo no soy tengo la habilidad de pensar de esa forma. Y la música es muy importante para mí. Entonces, siendo sincera, fue una de los últimas elementos que resolvimos. También diré que, cuando editas una película, frecuentemente lo haces con una banda sonora provisional; y, realmente, no hubo ninguna composición musical que funcionara, que estuviera en el lenguaje de la película. Así que [la compositora] Hildur [Guðnadóttir] genuinamente debió inventarse algo. Creo que, realmente, encontró esa mezcla de punk auténtico y romanticismo profundo. Grabamos algunos discos realmente geniales. Es decir, tuvimos a Lee Ranaldo [guitarrista co-fundador de Sonic Youth] en el estudio, tocando sus guitarras de punk salvaje que superposicionamos sobre una orquesta completa. También, contamos con el increíble saxofonista, David Murray que toca con Fever Ray y es un artista increíble. Mezclas genuinas, como en la escena del club. En cierto modo, David Murray solo no habría funcionado. Tampoco hubiera funcionado tener a Lee Ranaldo solo. Así como tampoco habría sido lo adecuado tener a Sonic Youth solamente, ni solo a la orquesta. Tenía que ser una especie de mezcla. Esta es una película que es una mezcla, una combinación, un entretejido de varios géneros y tonos diferentes para contar la historia de la forma adecuada.
La experiencia de ir al cine
Maggie Gyllenhaal: Genuinamente pienso que esta película es un viaje y que es una historia que hay que ver en el cine. Creo que toda la experiencia –llegar al cine, comprar palomitas, sentarse en la sala, que se apaguen las luces– es verídica. Te abrochas el cinturón de seguridad, o no, lo que quieras. Es curioso, porque seguimos hablando de la película como si ofreciera y dijera algo nuevo, pero hay algo de clásico en la experiencia. Son dos horas. ¿Tienes dos horas? Siéntate. Apaga todo y emprende el viaje. En realidad, es trasladarse a otro lugar y, una vez que te subes, no hay oportunidad de bajarte. Esa es la verdad. En ese sentido, es como una montaña rusa. Una vez que te subes, ya no hay vuelta atrás. Y, luego, vuelves a tu vida. Pero, espero que, si te subes y disfrutas del viaje, la sensación de volver a tu vida después será un poco diferente.
En conversación con... JESSIE BUCKLEY, quien interpreta a La Novia, una joven asesinada que renace como una criatura inteligente, sensible e indomable que decide vivir su vida más allá de las normas y expectativas sociales.
