Todo termina, de otra forma nada nuevo podría comenzar
Después de casi un año de espera y llorar por la despedida de Peter Capaldi, The Doctor regresa en su nueva temporada que promete estar cargada de emociones fuertes.
El final de la décima temporada marcó un momento histórico en la longeva serie de drama y ciencia ficción. La despedida de Peter Capaldi como The Doctor significaba también el final de 7 años de Steven Moffat al mando del guión de la serie. Grandes cambios se aproximaban, el equipo de dirección, los guionistas, el apartado musical y por supuesto un nuevo Doctor.
No es la primera vez que esto ocurre. En 2009, David Tennant se despidió de la TARDIS y junto a él también Russell T. Davies. El estreno de The Eleventh Hour (2010) fue el inicio de la gran era Moffat, conocida entre los fans por grandes y épicos momentos pero manchada por inconsistencias en la historia.
Esta vez, Jodie Whittaker toma el papel principal y se convierte en la primer Doctor femenina en 55 años de historia. El encargado del guión es Chris Chibnall quién ya tiene cierta historia dentro de la serie. El apartado musical también cambió radicalmente. Las misteriosas, melancólicas y aún así mágicas melodías de Murray Gold que se escucharon hasta la décima temporada se hacen extrañar. Aunque el OST actual no es malo, peca en ocasiones de sentirse genérico y es fácil de comparar con cualquier apartado musical de otra serie de ciencia ficción.
La mujer que cayó a la Tierra (cuidado con el título, tiene doble sentido)

El siguiente apartado está libre de Spoilers, así que quién aún no haya visto el episodio puede seguir leyendo con tranquilidad.
En el episodio conocemos a nuestros nuevos acompañantes. Ryan Sinclair (Tosin Cole) es un joven de 19 años inteligente y capaz, pero que sufre de dispraxia, lo que le impide realizar algunas tareas de coordinación. Podemos estar seguros de que este pequeño dato llegará a ser de gran importancia para el plot de la temporada. Yasmin Khan (Mandip Gill) es una joven excompañera del colegio de Ryan y actual pasante de policía en las calles de Inglaterra. Grace O’Brien (Sharon D. Clarke), la abuela de Ryan, una mujer médica de enorme inteligencia y carisma. Y finalmente Graham O’Brien (Bradley Walsh), esposo de Grace, un hombre escéptico cuya visión de la vida está por ser cambiada por The Doctor.
El episodio tiene una línea argumental sencilla, muy típica de Doctor Who. Hay una invasión alienígena rodeada de misterio, víctimas en el camino, explicaciones complicadas y planes sencillos. Tim Shaw es nuestro monstruo de la semana, un alien cuya raza se caracteriza por practicar una especie de cazería deportiva en planetas ajenos, esta vez ha elegido el nuestro y depende de The Doctor y sus acompañantes detenerlo. La historia tiene algunos elementos oscuros, hay muchas muertes de extras, lo que no es inusual en Doctor Who, pero en este episodio en particular se siente un tanto inicuo.
¡Alerta de subjetividad!

Es necesario señalar a los viejos fans de la serie que este episodio no se siente como un episodio típico de Doctor Who. De nuevo aclaro, esto puede se runa opinión totalmente subjetiva, pues estoy hablando de olores, no… sonidos, tampoco… sentimientos ¡eso es! Hay muchísimos personajes involucrados, usualmente en Doctor Who tenemos al Doctor, su acompañante y un par de extras que The Doctor debe salvar. Esta vez hay personajes hasta para tirar para arriba, pero eso no es algo malo. Ninguno se siente fuera de lugar, la mayoría son muy carismáticos y aportan algo a la historia.
El setting y la música tampoco ayudan a recordarnos que estamos viendo un episodio más de Doctor Who, algo se siente off, pero eso no es necesariamente algo malo. Es época de cambios, después de todo. Aún así, tenemos también nuestra buena dosis de humor, aliens, un mundo que salvar y el típico discurso de The Doctor que todos vemos venir desde kilómetros de distancia pero que igual nos emociona escuchar. Y hablando de ella…
Jodie Whittaker es The Doctor

Mantengo con firmeza mi opinión de que algo no se siente bien con este episodio, sin embargo no es culpa de la protagonista. Jodie Whittaker es la primera Doctor Who femenina, y aquí está lo que la gente quiere saber: ¡es buena! Su personalidad parece danzar entre las minuciosas singularidades que hacían de cada uno de los actores anterior un Doctor único y a la vez reconocible. Jodie posee el carisma coqueto de David Tennant, la torpeza simpática y agradable de Matt Smith, y también su lado enojón y ególatra de Peter Capaldi.
Pero también es ella misma, es su propia encarnación de The Doctor. No tiene vergüenza de apropiarse de la escena, se pasea de lado a lado hablando con tanto personaje puede a la vez, abusa de su fantástica facilidad de hablar rápido y sus ingeniosas gesticulaciones faciales. Sus escenas “doctorísticas” son un encanto. Hay una en particular en la que habla sobre el proceso de la regeneración; conocida a fondo por todos los fans, que trae al cuerpo aquella sensación de que sí, este es The Doctor.
La ausencia de los guiones de Moffat se siente en la manera en la que este Doctor piensa y actúa. Donde otros Doctores habrían ido a buscar a algún museo su Desatornillador Sónico perdido en el tiempo o algo por el estilo, Jodie construye el suyo usando cucharas y herramientas de garaje. Tampoco hay discursos longevos, o frases épicas tiradas al aire como estábamos acostumbrados con Capaldi o Smith, pero eso ayuda a que el Doctor de Whittaker se sienta más natural. En definitiva, Jodie se adueña del personaje, lo hace suyo y lo convierte en algo nuevo pero a la vez muy familiar para quienes conocen a fondo a este alien de dos corazones.
El veredicto

El episodio es bueno. No es espectacular y explosivo como The eleventh Hour pero cumple con su tarea de presentarnos nuevos personajes, y una nueva protagonista. A la vez logra poner a corriente a los nuevos fans que apenas se estén acercando a disfrutar del fenómeno whovian (hay escenas que explican la TARDIS, el desatornillador, y la regeneración).
Es distinto. Quienes han seguido la serie de cerca desde su reinicio en 2005 se encontrarán con algo que no termina de encajar. Pero eso no es algo malo, simplemente es nuevo. El episodio en general tiene sus problemas: un final un tanto apresurado que deja con algunas dudas de “¿y eso fue necesario?”, un villano un poco incomprensible y no muy creativo. Pero a fin de cuentas es un buen inicio de temporada para una de las series más famosas de ciencia ficción de la historia.

