Sam Lake, reconocido por su trabajo en Max Payne, ha trabajado durante dos décadas con trabajos de gran calibre como lo han sido Alan Wake o Quantum Break. Hace poco, el creativo apareció en el Tribeca Games Festival, donde reflexionó sobre la barrera entre cine y videojuegos:
«Sí, creo que en cierta manera es probable que se combinen y creen grandes propuestas. Pero de nuevo creo en la riqueza y disfrute de tener diferentes medios entre los que elegir. Esa típica situación de tienda de caramelos. Estamos en la grata posición de tanto arte y entretenimiento donde elegir con el que podemos experimentar.
No sé si deberían fusionarse pero puedo llegar a creerme esa posibilidad. De nuevo podría resultar en grandes propuestas».
Remedy quiere ser de las empresas más importantes de la industria y producir proyectos enormes más frecuentemente.

Fuente: Dualshockers
